Decía Mario Benedetti…

«No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.»

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Aquí nadie piensa rendirse. Y no por ti, sino por mí. No importa quién salga antes o después, quién llegue último o primero porque lo importante es llegar. Y los que somos de constancia pura y dura sabemos de sobra que con la voluntad y sacrificio llegamos a cualquier parte. A esa parte donde queremos estar. Más tarde o más temprano. De nosotros depende conquistar las cimas que nos de la gana y no por ser mejores, ni más listos; es cuestión de trabajo trabajo trabajo.

Una vez mi madre me dejó escrito:

«No creo que haya ninguna cumbre que no pueda ser escalada por una persona que conozca el secreto para hacer realidad sus sueños. Este secreto es especial yo lo resumo en cuatro C. Son la curiosidad, la confianza, el coraje y la constancia. De todos ellos el más importante es la confianza. Cuando creas en algo, créelo sin dudar y sin cuestionarlo.»

La llevé conmigo durante años en mi carpeta de apuntes, ahora la llevo grabada en mi mente para lo que esté por venir. Ella sabe más que nadie lo que es luchar hasta el final y no rendirse nunca. Sabe lo que es dejar todo por amor y defender lo suyo con uñas y dientes. Superarse día tras día. Independiente. Valiente. Aventurera. Atrevida…así le hizo la vida. Y no lo digo yo como hija, sino como mujer que soy. Sé que mi padre se pondrá celoso y no es por hacerle la pelota pero es que no conozco persona con más tenacidad y positividad que él. Así consiguió llegar tan lejos en lo que le apasiona, la música.

Gracias por haberme hecho así…de padres gatos, hijos leones.

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Rendirme no entra en mis planes. Nunca jamás. Puede que en algunos casos ya sea más que suficiente porque tampoco estamos para derrochar nuestra energía en objetivos tóxicos e irreales. Y ahora? Ahora sigo contando con esas cuatro C. Más que nunca. Siendo la de siempre de distinta manera. Esa que donde pone el ojo pone la bala.

Digan lo que digan. Dure lo que dure. Cabezota o tenaz. Llamémoslo como queramos, pero no te rindas ante las adversidades que te planta la vida. Merece la pena intentarlo hasta el final solo por el mero hecho de saber quién eres, de qué pasta estás hecho, hasta donde estás dispuesto a llegar e ir en busca de tus límites y darte cuenta de que no existen porque sólo residen en tu cabeza. De vez en cuando te marean, aparecen y si los dejas sueltos demasiado tiempo estás perdido. Cómo dijo el sabio maestro Yoda: «Cuando mires al lado oscuro, cuidadosos deben ser… pues el lado oscuro te mira a ti.»

No te rindas. Ni por ti, ni por mi y menos ante nadie. No compitas contra otros ni si quiera contra ti, sino contigo. Paso a paso, mano a mano. La prisa nunca ha sido buena consejera.

La vida no te pregunta si quieres ser fuerte, te obliga a serlo. Lucha, lucha y no dejes de luchar. No te queda otra. Qué fácil decirlo qué difícil hacerlo. Hay que estar bien amueblado y sacar las fuerzas de Villaflaqueza, pero la vida es taaaan bella y más lo es, cuando te pega una bofetada, todavía la ves más bonita. Curioso.

Nunca sabrás de lo que eres capaz hasta que lo intentes. A cuantos les dijeron que no llegarían a ninguna parte con sus proyectos, que no daría resultado lo que les apasionaba. Steve Jobs, The Beatles, Michael Jordan…hasta Eiffel fue objeto de burla por la monstruosa torre de hierro que construyó en medio de la preciosa París, siendo hoy uno de los monumentos más conocidos del mundo y la esencia de dicha ciudad.

Serás lo que quieras ser, no lo olvides. Si no lo consigues piensa que puedes estar equivocándote en el modo de caminar o porque verdaderamente otro lugar, tu lugar, te está esperando. Conviértete en esa persona que te gustaría tener a tu lado. Las cosas no suceden porque sí…a veces una buena leche puede ser «la oportunidad».

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Carol