Decía una amiga mía que las casualidades no existen. Que todo está escrito entre las nubes y las estrellas con tinta invisible. Que las personas van mezclándose en las páginas de las historias de otras personas para compartir y protagonizar un guión ya establecido. Mi amiga decía que todos somos actores principales y también secundarios, según la parte de la película en la que nos encontremos. Es una bonita manera de hablar del destino. ¿No crees?

image     No lo es…

Que te hayas cruzado en mi camino.

Cada persona es única y tiene algo que aportarnos. Siempre deja un poco de sí y se lleva también un poco de nosotros. Habrá de los que se llevarán mucho pero no habrá de los que no nos dejaran nada.

Algunas se quedan y otras al cumplir su misión se van.

Que vaya a un hotel de Barcelona y precisamente me encuentre en la planta de mi habitación con el cuadro de las espigadoras, el que dio inicio a mi blog. Será que no hay hoteles y cuadros en Barcelona. El verdadero de Millet de 1857, pintor francés, estaba enterito, sin rebeldías de la época. Yo me quedo con este, el mío. Me encantó desde que lo vi.

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Que no hiciese caso a mi instinto vocacional, la psicología. La Humanista y transpersonal que transciende más allá de la mente. Cuerpo, alma y mente. Ahora el camino me está guiando hacia terrenos espirituales para encontrar «mi elemento» y ayudar a los demás. Cosa que me sale de dentro, sin necesidad de forzar. Casualidad?

Tampoco lo fue encontrar en el supermercado a un fisioterapeuta, al que mi madre conocía de vista y, que por cierto, fue asaltado efusivamente por ella. Justo había curado lesiones como la mía en otros hospitales, cuando decían que no había especialistas en esto aquí. Casualidad? Ahora me trata él😌. Otro que se empeña en cortarme la coleta.💇🏼

Que todas las personas que he conocido y sigo conociendo, que no son pocas, coincidan en lo mismo. Mismos sentimientos, pensamientos, filosofía de vida… Con deciros que una mujer más maja que las pesetas se puso a hacerme reiki en un rincón del gimnasio de rehabilitación.🙌🏼🙆🏼

Que Paula llegase a mi vida para compartir horas, días, semanas, meses y años de biblioteca para alegrarme los días, motivarme, sacarme las fuerzas cuando estaban más que bajo tierra, compartir risas y más risas incontrolables, poner motes a todo dios, maldecir la vida de mierda, comer compulsivamemte y quedarnos tan a gusto entre brevas y campeones. No lo es, yo andaba buscando a una compi de biblioteca porque odiaba estudiar en casa y sabía que esto era cuestión de años.🔫 Apareció ella que vivía más cerca de lo que pensaba y con las mismas ganas de salir de casa. Misma constancia, fuerza de voluntad, sacrificio, responsabilidad, locura…y podría seguir. Eso no es fácil de encontrar. Solemos decir que fuimos hermanas de regreso al futuro.

Rechacé una oferta de empleo en la empresa en la que realicé las prácticas formativas de la carrera. Me costó tomar la decisión porque el trabajo me gustaba. Pero quería seguir subiendo escalones. Unos meses más tarde o un año después la empresa cerró.

Que mi amiga «zap» siga la misma trayectoria sentimental, personal, reflexiva, profesional. No hace falta que le describa detalles, los ha vivido y los vive. A buen entendedor pocas palabras bastan.

Que me regalen una lámpara de sal. Me llamaban la atención porque las veía en varios lugares a los que voy. No sabía que eran de sal, pero sabía que quería una. Sentía curiosidad zen. No se lo conté a nadie. Dos días antes soñé que una nueva lámpara de mesa llegaba a mi casa, no era de sal. Dos días más tarde y por mi cumple un buen amigo me la regaló. Eso sí, su regalo fue entregado veinte días antes de mi cumple. Me dijo que tenía que esperar 😯 o que eso ya quedaba en mí. Lo hice. Otra prueba de paciencia. Yo soy lo peor para los regalos, no aguanto, tengo que darlos en seguida o abrirlos desesperadamente. Ahí si vives realmente el momento. El momento previo a hacer algo es el más intenso. Debemos hacerlo perdurar.

No es casualidad que en su día me tocara otro colegio por cercanía. «Peleamos» porque me admitieran en el mejor cole del mundo mundial, Rajoletes. Gracias, porque me disteis las mejores amigas que se pueden tener. Luego llegó Cris, excepcional persona. Y seguiremos sumando vivencias y más vivencias. Bonitas y feas.

Tampoco lo son las crudas batallas porque gracias a esto la luz se vuelve más brillante. Las cicatrices son la firma de la vida.

Somos una casualidad llena de intención 

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